La etapa al ser montañosa la intentamos suavizar al máximo. Jose Ignacio nos llevó a primera hora hasta la ermita del Calvario para salir desde allí y recogernos antes de llegar a Markina. Pudimos comer a las 13:00 en Markina.
Etapa dura en la que nos internamos más hacia el interior. Los peregrinos que coincidian con nosotros y nos pasaban a diario era este grupo variopinto que compartían albergue y con los que entablamos más relación.
