Discurrió por un bosque donde nos encontramos a un paseante con el que estuvimos hablando un buen rato, luego seguimos por camino de tierra excepto el último tramo que fue por carretera.
En la bajada a menos de 2 Km. y divisando Laredo recibimos la llamada de Jose Ignacio que estaba llegando y nos recogió para llegar justo a misa de doce.
Comimos de raciones dentro de la cafetería bahía disfrutando de la vista playera. Por la tarde pasamos un rato muy agradable escuchando a la banda y el día se despidió frío y lluvioso como comenzó.
