Pasamos a primera hora por Llanes y al igual que el año pasado en domingo nos encontramos jóvenes que aún no habían regresado a casa.
Desayunamos frente al mar con el mar de frente y los picos de Europa detrás.
En la playa de San Antolín hicimos una parada para refrescar nuestros pies y continuar hasta Nueva donde pernoctamos.
Allí comimos en El Rincón de Robin un estupendo menú.
Por la noche cenamos en un merendero de la playa de Ribadesella, donde llegaríamos al día siguiente, acompañados con la puesta de sol y una buena sidriña.
