A al día siguiente salimos como de costumbre a las seis y media de la mañana y nos encontramos multitud de jóvenes que aún permanecían en la fiesta y que en ese momento la policía les hacía abandonar las calles para que pudieran limpiarlas los servicios de limpieza.
El camino hasta Guriezo discurria por la costa hasta Islares y luego se adentraba en la ría por junto a la carretera. se nos hizo más corta ya que al final de la etapa pasó José Ignacio y terminamos con él la etapa en el momento en que llegábamos a la posada me llamaron de la residencia para decirme que se había caído la tía Chuchi y preguntar si la mandaban al hospital.
Hablando con ella y viendo que tenía la misma opinión que yo se recuperó en la habitación luego nos bajamos a la playa y nos echamos una siesta.
Por la tarde nos acercamos a Islares y nos dimos cuenta de que la marea había subido unos quinientos metros hasta hacer desaparecer la playa.
Como se transformaba el paisaje...
